El Alzheimer se podría detectar 16 años antes de sus primeros síntomas

Efe, Madrid, 21/09/2019

La Vanguarida, 21/09/2019

Con un sencillo análisis de sangre es posible detectar el daño cerebral causado por el alzheimer mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos de la enfermedad, entre ellos la pérdida de memoria, según un estudio de investigadores alemanes y estadounidenses publicado hoy en Nature Medicine.

“El hecho de que todavía no haya un tratamiento eficaz para la enfermedad de Alzheimer se debe en parte a que las terapias actuales comienzan demasiado tarde”, dijo Mathias Jucker, investigador del Centro Alemán para Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE) y del Instituto Hertie para la Investigación Clínica del Cerebro (HIH).

Jucker y sus colegas adoptaron un prisma diferente al de otras investigaciones para poder observar, en sus palabras, “la muerte de las neuronas”. La prueba que desarrollaron se fija en el neurofilamento, una proteína estructural que forma parte del esqueleto interno de las neuronas. Cuando las neuronas cerebrales se dañan o mueren, el neurofilamento se filtra hacia el líquido cefalorraquídeo que baña el cerebro y la médula espinal, y de ahí pasa al torrente sanguíneo.

Este equipo de investigación colaboró con el de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luís (EEUU) para estudiar si los elevados niveles de esa proteína en sangre representa un daño neurológico, tal y como ocurre cuando se observa gran cantidad de neurofilamento en el líquido cefalorraquídeo.

Se analizaron datos y muestras de más de 400 personas que pertenecen a la parte de la población de estudio, la DIAN en sus siglas en inglés, Red de Alzheimer de Herencia Dominante; son un grupo de familias en las que la enfermedad se ha manifestado en una edad temprana por variables genéticas.

De los participantes, 247 tenían la variante genética de inicio temprano y 162 eran familiares no afectados por la enfermedad.

Los niveles de neurofilamento en los que contaban con el factor genético fueron más altos al principio de las pruebas, y fueron en aumento a medida que pasó el tiempo. El resto manifestó unos niveles bajos y se mantuvieron estables. Hubo cambios notables en la sangre hasta 16 años antes del inicio calculado de los primero síntomas del alzheimer.

Según Jucker, pudieron “predecir la pérdida de masa cerebral y los cambios cognitivos que ocurrieron” años después, a través de escáneres cerebrales y pruebas cognitivas que revelaron que aquellos con aumentos en sus niveles de neurofilamento tenían más probabilidades de mostrar signos de la enfermedad.

Asimismo, si esta proteína muestra niveles altos puede ser signo de otras enfermedades, o lesiones neurológicas, y es por ello que los resultados del estudio es posible que puedan aplicarse en un futuro para identificar el daño cerebral en aquellas personas con afecciones neurodegenerativas, según suscriben los autores de susodicho estudio.

De momento, antes de que la prueba pueda usarse en pacientes con alzheimer u otra afección neurodegenerativa, los investigadores deben determinar qué nivel de neurofilamento en sangre es demasiado alto y con qué rapidez tiene que aumentar para convertirse en motivo de preocupación.

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